Los desocupados se meten de remiseros.
Conducen rápido para hacer más viajes.
Cargan varios pasajeros a la vez.
Compartida la tarifa se reduce.
Los pasajeros no se conocen.
 
Yo viajo en remís.
De Salta me dirijo a Quijano
a ver los puentes rojos del ramal C14
y a oler los cerros hundidos en la lluvia.
 
Voy medio ladeado en el asiento trasero.
La sien izquierda contra la ventanilla helada.
A la autopista le han puesto un cantero al medio.
El césped del cantero es ralo.
Cada tanto tiene charcos con lodo.
 
El chofer pisa el fierrito.
La suela pegada a la tabla.
Ahora se pone conversador.
En la calzada opuesta
dos autos detenidos en fila.
Entre ambos una bicicleta tumbada.
Giro rápido y alcanzo a ver
al ciclista tendido bajo el primer auto.
La cabeza de lado la mejilla apoyada en el antebrazo derecho.
Ya no lo veo.
Sólo retengo un brillo húmedo sobre el mameluco azul.
 
Parecía dormir.
 
De Luz mala.