Desde tu casa en forma de Castillo
Asomado, en la Torre de tu corazón
Un pueblo entero en torno a ti
Los obreros, los borrachos, los locos
En la escuela y en las calles
Entonaban tus versos
Se hacían eco
Cantando los ríos de ramaje verde
La muerte con un golpe de oreja
El cansancio de tus pies, de tus uñas
La infatigable historia de ser Hombre
 
Tus versos de amor desesperado
Se vuelven paz con tu palabra
La suavidad de esa ternura
Pasión en tus labios
 
Cuando recorro tu poesía
Siento ser cada Mujer
Cada Hombre desvalido
La miseria misma cegando
El pétalo de luz entre tus muebles
 
Con hambre de pan y fulgor
Escribías la desmesurada injusticia
Derramada entre las sílabas
En tu Blanca Isla Negra

Volver