POEMA DE ABRILES
 
 
Neptuno:
cuando me realizas
un sueño
no es lo que soñé despierto
el trabajo amoroso de los días
en un agosto de no tantas soledades
aunque solitarios crepúsculos
en el Parque del Retiro
apacible,
sin cambiar el banco
ni el verdor de sus follajes
dentro de mi el mar interior
de un otoño
amarillo
la cerveza cuanto más espesa
mejor.
la vida con pereza
la amistad como si
Creo en la
naturaleza rugiente
en bichos varios
en niños sin malicia
Hija del Sol
Hermana del Agua
Me nutro de ambos
Amor:
 nuestro futuro
es el presente
será cuestión de años
o de salud mental
aprecio los días
aspiro sus segundos
llegarán las jornadas
frías
esperando la aurora de luz.
la muerte
cabalga
frente a mi
ventana
le solicito
que no precipite su abrazo
sobre mi juventud:
tuya seré una eternidad
me siento bien
no preciso prolongar
el verso
soy una poeta
sin pena ni perdón.
así espero
en profunda herida
por la mirada de otro,
con la ilusión de no ser vista
el temor de parecer a sus ojos
una vulgar cosa
que no interesa
el silencio de los dioses
inunda
la mañana
fuerte como la roca.
Le encenderé una vela
mientras vuela la hoja
en su caída.
el otoño aquieta mis manos
otra hoja
roza la página
del libro que leo
"la paz del atardecer"
se desvanece sin prisa
entre fulgores
rojos de un sol que se marcha
de paseo
de ninguna sevicia
prosperó buen amor
sagrado amor
Verano:
regresa pronto
tu luz
"de mis soledades vengo
a mis soledades voy..."
las palabras
están cansadas
de los hombres.
me quedo
en el mágico paraíso
del silencio.
No me abandones
 
 
II
 
 
Invité en Marruecos
a cenar a un hombre
no quiso mirarme a los ojos
pero comió en paz
en aquel mi pequeño patio
los naranjos susurraban
secretos
 a los pájaros
enamorada de mis árboles
ignoro sus nombres
su compañía es dulce
no dirigen el mundo.
libre como la sombra
no puedo retenerte.
mi lujuria se resigna
a nutrirse del recuerdo.
 
 
III
 
 
Gozne de gaviotas
atardecer sobre el Bósforo
detrás el Mármara.
viajo acumulando
mares  océanos,
ríos  lagos
en mis pupilas
robo como Prometeo
el fuego divino
para los hombres
Se han desatado
fieros vientos
esperando lluvia
para apaciguarme
lanzo mensajes
como botellas al mar
de algún punto cardinal
llegan
murmullos entre los pétalos
que abandonan la flor.
 
 
 
Alicia Villoldo-Botana
Buenos Aires,  21-IX-2011
Día del Estudiante, previa de la Primavera